Cuando llegue a España tuve que aprender muchas lecciones en cuanto a hablar en un idioma que no es tuyo, que intimida, asusta y hace que quieras ponerte un cartel de “Please, don’t talk to me! I’m scared!”

Años más tarde vuelvo a ver una y otra vez las mismas “malas practicas” en los alumnos nuevos que vienen a mis clases.

1. No tengas vergüenza de abrir la boca

Hay una única manera de aprender a hablar en inglés, que es… ¡abrir la boca y hablar inglés!. Tu progreso depende completamente, y es directamente proporcional, a las horas que te has pasado dándole al pico.

Uno puede poner muchas excusas por las que no habla ahora mismo, como la vergüenza por ejemplo, pero eso no te va a ayudar en nada en el camino hacia un inglés fluido. No importa que te falte vocabulario o que tu pronunciación sea mala, tienes que abrir la boca y empezar a escupir las palabras.

Y hagas lo que hagas, ¡no digas que no sabes hablar inglés!. Se puede convertir con facilidad en una profecía autocumplida. Creyendo que no puedes, te predispones a no intentarlo y te privas de oportunidades para mejorar. La única manera de empezar a hablar inglés es practicarlo.

2. No tengas miedo de cometer errores

Otra actitud perjudicial a la hora de hablar inglés es tener pánico y terror a los errores. Parte de ser un humano es cometer errores, y tarde o temprano uno debe aprender que nadie es perfecto y los errores existirán siempre. La única manera de no cometerlos, es no hacer nada. Por lo que si quieres mejorar: ¡chapurrea!.

Por muy confuso que parezca, intenta cometer tantos errores como seas capaz. Desde luego que no me refiero a hablar mal a propósito, sino a que te esfuerces en salir de tu zona  de confort tanto como te sea posible. Sé consciente de ellos e intenta corregirlos. Comprender su porqué y las maneras de evitar equivocarte de nuevo.

Si estudias en clase, con gente a tu alrededor, procura no preocuparte tanto por la gramática. Y si es fuera de clase, olvídate de ella por completo, porque mientras que una clase es el terreno seguro para experimentar y recibir consejos de tu profesor, en la vida real no se aplican las mismas reglas.

Mientras que hables de una manera clara y segura, da igual que te hayas equivocado en un artículo o si el adjetivo estaba mal pronunciado.

Y los más importante. Hasta los nativos cometen errores con frecuencia. Un día cualquiera escucha a la gente que tengas cerca, o incluso a ti mismo. Verás a lo que me refiero.

3. No te disculpes por tu nivel

Algo que me molesta siempre que hablo en inglés es cuando alguien pide disculpas por su inglés. ¿En qué universo se ofende uno porque la persona de en frente no hable “suficiente inglés”? Y los errores no le molestan a nadie. Y si es así, os aseguro que el problema no es vuestro.

La sensación detrás de esa disculpa es muy humana. Es ese miedo a ser juzgado como poco inteligente y la sensación de que deberías hablar mucho más inglés del que posees. Es humano sentirlo. Lograr la fluidez en cualquier idioma requiere de tiempo y no ocurre de la noche a la mañana. Estés en el nivel que estés, has trabajado para llegar ahí, así que quiérete un poco.

4. No te frustres contigo mismo

Aprender inglés, como cualquier otra habilidad, viene con su dosis de frustración. Tarde o temprano llegarás a sentir el momento de no encontrar las palabras adecuadas por ninguna parte, ni poder articular dos palabras juntas.

Absolutamente todo el mundo que aprende inglés pasa por esa fase; es simplemente una parte intrínseca del proceso. Si te encuentras en el territorio donde se habla el idioma esa sensación puede durar unos meses, y si estas en tu país, perfectamente puede llegar a durar años. La única manera de superar esa frustración es practicar, practicar y practicar.

¡Pero recuerda! La frustración no es porque tú no seas lo bastante inteligente, o el idioma demasiado difícil. Si aceptas esa sensación, la superarás mucho, pero que MUCHO más rápido.

5. Nunca te tomes a pecho que a alguien le cueste entenderte

En algún momento de tu camino hacia la perfecta fluidez te encontrarás a alguien, que por mucho que te esfuerces, no será capaz de entenderte. Debido a que el idioma inglés se ha globalizado tanto, hay una infinita cantidad de acentos. Yo mismo a veces me arrugo ante un australiano o un irlandés.

Por lo que muchas personas simplemente no están acostumbradas a escuchar maneras distintas de hablar su idioma. Si ocurre incluso dentro del mismo país, como es el caso de España, entre distintas culturas es todavía más acusado.

También puede darse un caso así hablando con otro estudiante del idioma, especialmente a niveles más bajos.

Es normal y recuerda que no debes frustrarte por eso. Es una situación sin la que el aprendizaje del inglés no existe.

6. ¡No te compares con otros estudiantes!

Es un consejo que intento repetir a todos mis alumnos casi cada clase. Todos tenemos experiencias muy diferentes y tenemos una manera de ser y de aprender únicas. Sólo porque un amigo se fue a vivir a Londres y en cuestión de un par de años aprendió a hablar perfectamente no quiere decir que estés haciendo algo mal.

Cada momento que pases comparándote con otros y flagelándote, no sólo es un momento perdido en el que podrías estar mejorando tus habilidades, sino que además es un golpe a tu autoestima completamente gratuíto

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