En este artículo me gustaría presentar una visión generalizada en cuanto a los existentes métodos para enseñar inglés, o cualquier otro idioma. NO es sólo para los profesores. Un alumno se beneficiará enormemente con esta lectura. Cierto es que los detalles y el cuidado del proceso del aprendizaje es responsabilidad del profesor, pero no es carta blanca al pupilo para desentenderse del asunto.

Cuanto más conscientes sean ambas partes del proceso, más eficaz será el aprendizaje.

Por lo que el alumno puede ignorar todo lo a continuación explicado, pero sería un perfecto equivalente de dispararse en el pie antes de una maratón.

Para aquellos de mi gremio, será un breve resumen. Y con suerte, dará algo que pensar. Especialmente para muchos aquellos, que se han visto enseñando más por la pasión y el azar de la vida, que por la formación profesional.

[dt_fancy_title title=”El método que utilizo en mis clases” title_size=”h2″]
Creo que antes de nada, es importante ofrecer un poco de trasfondo en mi evolución hasta el momento.
  
Desde mis inicios, la palabra misma “método“, me chirriaba. Oía a algún alumno nuevo comentarme el “método X” usado en la anterior academia o por otro profesor. Y a la pregunta sobre el mío, solía responder con un tic nervioso en mi ojo derecho.
  
No era por ignorancia. Siendo autodidacta por naturaleza, poco tardé en encontrar todo lo que se podía hallar acerca del tema. No habían métodos, efectivamente, había mucho marketing. Verás, es más fácil vender un curso si le puedes dar un nombre chulo.
  
Pero irónicamente, parece ser que pasé por alto uno de los libros más importantes, donde podría haber solucionado la duda de tanto tiempo atrás (Principles of Language Learning & Teaching), y ahí es donde hace poco más de un año, me encontré con el método que yo decidí crear también, para no ser menos, y lo llamé:
  
El método “Dime que quieres, cuanto tiempo tienes y donde te duele, y ya te diré que hacer. Y por el camino, ya veremos si no te lo cambio todo porque así me parezca” (marca casi registrada)
  
El nombre está aun abierto al debate.
  
Pues pasa, que un tal H. Doughlas Brown, en 2001 ya se lo había “inventado”. Él lo llamo El método Ecléctico.
  
Y consiste en adaptar todo tu “método” a cada grupo y/o alumno individualmente.  Veamos lo que eso implica:
  

 

  • Se desarrollan las cuatro habilidades en sincronía (Speaking, Reading, Listening y Writing)

 

  • A la vez, se aplica un fuerte énfasis en la pronunciación.

 

  • El profesor entiende, que más allá de lo “académicamente correcto” se ha de enseñar la jerga, el lenguaje informal y todo aquello que tiene lugar en “el mundo real” del idioma.

 

  • Se entiende, que la meta de todo el proceso, es conseguir la completa autonomía del alumno y no la perfección.

 

  • Se entiende, que si alguna de las dos partes no está involucrada activamente en el proceso, es una pérdida de tiempo para ambos participantes.
Una vez más, sólo son pequeños ejemplos de los principios que incluye la adopción de este modo de enseñanza. En el mismo libro previamente mencionado, Douglas Brown nos ofrece los diez mandamientos esenciales:

 

  1. Céntrate siempre en la idea general de la comunicación (a menos que el ejercicio sea explícitamente para aprender a ver los detalles)
     
  2. Trabajo en equipo. Con los compañeros de clase, amigos fuera de la misma y siempre con el profesor.
     
  3. Este es difícil. Se tiene que desarrollar la motivación intrínseca.
      
  4. La confianza del alumno en sí mismo es esencial. Y que conste, va completamente desligada de su habilidad y/o el nivel.
     
  5. Sin miedo a arriesgarse. Primero hay que lanzarse, luego ya se verá si hay que corregir algo.
     
  6. Reduce la autoconsciencia. No temas errores, ¡son la parte más esencial de todo el proceso!
     
  7. Aumento de la tolerancia hacia la ambigüedad. Aprender a convivir con el caos.
     
  8. Ejercer la intuición.
     
  9. ¡Haz que los errores sean la mayor ayuda al proceso!
     
  10. Crear metas personalizadas.

 

Resumiendo: No existe un manual tipo “Paso 1, Paso 2, etc…”. Ni para el profesor ni para el alumno. Y si alguien dice tenerlo, te miente.
  
  
Sin embargo, eso no quiere decir que todo lo que hemos aprendido en el ultimo siglo no sea útil, tan sólo ha de verse desde una nueva perspectiva. Como unas herramientas a usar a conveniencia.
  
Os voy a hacer un pequeño resumen de cómo procuro utilizar los distinto métodos para aprender inglés, pero de un modo que me permita compensar las desventajas y potenciar los puntos fuertes de cada uno. Obviamente tan sólo es un vistazo superficial, pero con un poco de suerte os será de ayuda.

 

[dt_fancy_title title=”1. El enfoque gramatical.” title_align=”left” title_size=”h4″ title_bg=”enabled” separator_color=”custom” custom_separator_color=”#c1ba9b”]
Viene de la idea que un segundo idioma se aprende igual que el primero – a través de un estudio cuidadoso de las reglas gramaticales. Es el método más tradicional en el mundo académico y también, el más odiado si se emplea mal. Requiere del profesor un profundo conocimiento del idioma original del estudiante. Y la práctica es a través de ejercicios de todo tipo (test, rellenar los huecos, etc…)
 
Su función: construir un sistema de auto-diagnóstico para el alumno.
 
La función de un buen educador es volverse prescindible cuanto antes. Eso significa que desde el principio, hace falta instaurar sistemas en la mente del alumno que le permitan auto-corregirse.
 
A tener cuidado: en caso de limitarse únicamente a este enfoque, el alumno se aburre soberanamente en pocas semanas. Siempre preferirá lanzarse por un puente antes que ir a clase. Además no ofrece ninguna mejora en el Speaking, ni el Listening.
 
[dt_fancy_title title=”2. El enfoque auditivo” title_align=”left” title_size=”h4″ title_bg=”enabled” separator_color=”custom” custom_separator_color=”#c1ba9b”]
La idea original es que los niños aprenden el idioma solamente escuchando y así deberían hacerlo los adultos porque es más “natural”. Dejando a un lado la absurda idea de que lo que vale para un niño, vale igualmente para un adulto, introduce el “taladro” – una repetición abusiva de conceptos para su memorización. La dinámica de clase es la de un diálogo “pregunta – respuesta”. El profesor debe evitar cualquier tipo de escritura de lo que se diga, apoyándose únicamente en el dialogo como medio de transmisión de datos.
 
Su función: es el método que menos peso y estrés pone sobre el alumno. Prácticamente toda la responsabilidad recae sobre el profesor. Por lo que es muy buen enfoque para los comienzos “de cero”. Lo que hago es introducirlo hasta que se fusiona con el enfoque gramatical y de ese modo, el alumno aprende a “dialogar” durante absolutamente TODO el proceso en inglés.
 
 
A tener cuidado: lo primero, es que cualquier concepto que sea mínimamente complejo es inaccesible a través de este método sin fusionarlo con el enfoque gramatical, y todos los intentos que he observado de extenderlo más allá de un nivel B1 (al menos en inglés), solo han aportado más dificultad. Por lo que tiene un “techo de cristal”. Lo segundo, es que más allá de lo básico en un idioma, solo se accede a través de una actitud proactiva del alumno. Y un alumno que se acostumbre a ser puramente un receptor pasivo se verá muy frustrado una vez llegue la fase proactiva, cuando el avance se ralentice demasiado como para ser sostenible.
 
[dt_fancy_title title=”3. El enfoque “English only“.” title_align=”left” title_size=”h4″ title_bg=”enabled” separator_color=”custom” custom_separator_color=”#c1ba9b”]
El enfoque más directo. Ni el profesor ni el alumno hablan otra cosa que no sea inglés. Toda instrucción ha de hacerse solamente en inglés. Se empieza por el vocabulario necesario para poder seguir con la dinámica de la clase (los elementos de un idioma, cómo preguntar las dudas, etc) sin centrarse en la gramática. Los conceptos gramaticales se aprenderán con el tiempo por sí solos.
 
Su función: al igual que con el enfoque auditivo, dejo que el ambiente “English only” se establezca por si solo en la clase. Pero nunca fuerzo el 100%, y mucho menos desde el principio.
 
A tener cuidado: en este caso la presión sobre el alumno puede llegar a ser abrumadora. Incluso con mucha psicología y cuidado por el alumno, he visto a muchos simplemente dejarlo. Y con mucho enfado y frustración.
 
[dt_fancy_title title=”4. Traducción.” title_align=”left” title_size=”h4″ title_bg=”enabled” separator_color=”custom” custom_separator_color=”#c1ba9b”]
El abuelito de los métodos. Es muy parecido al de la gramática, pero con más énfasis en las similitudes y las diferencias entre los dos idiomas. Se utilizan muchos ejercicios y exámenes.
 
Su función: La única razón para que recurra a él, es cuando hay alguna frase que el alumno no consigue comprender aun sabiéndose todas las palabras que la componen.
 
A tener cuidado: Es esencial preparar el terreno para un completo desapego del alumno por su idioma original o la fluidez es simplemente imposible de conseguir. Y esto lo que hace es reforzar el apego. Así que “usar sólo en caso de urgencia”.